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El determinar que tamaño asignamos a la población de una especie para considerarlo plaga en una instalación alimentaria es una cuestión que depende únicamente de los estándares impuestos por la misma empresa, no existen baremos en los que se diga a partir de cuantos individuos de una especie debemos adoptar medidas y de que tipo deben ser. Por ello a la hora de diseñar un programa de control tendremos en cuenta varios factores:

 

Especies con riesgo de aparición y proliferación: debemos ser capaces de predecir que organismos pueden aparecer. Para ello analizaremos detalladamente las características de la zona a controlar estudiando los distintos hábitats que se ofrecen a determinadas especies.

 

Características de la instalación: es importante conocer las peculiaridades de la zona de control, tanto la naturaleza de las instalaciones como de los procesos productivos. De esta manera podremos catalogar a las posibles plagas en función de los daños que pueden ocasionar.

 

Requerimientos específicos: las empresas de alimentos están sujetas a una serie de premisas que, desde las autoridades sanitarias o por los propios procesos de aseguramiento de la calidad (exigidos normalmente por sus clientes), nos marcan ciertas pautas a seguir.

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

 

Además, para poder desarrollar correctamente nuestros planes, debemos revisarlos metódicamente para, además de optimizar la eficacia de las medidas preventivas y acciones correctoras, poder limitar al máximo la utilización de sustancias químicas sin mermar la eficacia del programa de control.

En la industria alimentaria, las actuaciones realizadas durante el programa de control requiere un mayor  apoyo documental que en otras actividades. Es vital conocer en cada momento que metodología se emplea en cada caso y poder vincularla a situaciones y zonas concretas.

En cada revisión sabremos el estado de cada punto de control pudiendo adoptar las medidas correctivas oportunas.

Además, los datos obtenidos nos dan información importante respecto de los niveles de infestación en distintos periodos de tiempo y en cada una de las zonas, permitiéndonos realizar los recuentos poblacionales de cada tipo de organismo.

Ejemplo de plano de situación de puntos de control.

Estación portacebo de seguridad alimentaria para roedores

Tendremos también en cuenta que, en la industria alimentaria debemos emplear sistemas y equipos adecuados, ya que es importante el control de los organismos de la instalación, pero sin por ello influir en los parámetros que aseguran el mantenimiento de la calidad y seguridad alimentaria.

Por ello utilizaremos estaciones porta cebo de seguridad, de forma que ningún elemento o sustancia empleados puedan interferir en el proceso productivo, señalizándolos correctamente y conociendo en cada momento su ubicación y estado.

Etiquetas de señalización y control de seguimiento de puntos de control

Trampa de seguridad detectora de roedores y artrópodos arrastrantes

Trampa adhesiva de detección mediante feromonas

Trampa de captura de insectos voladores mediante luz UV

ARTROPODOS ARRASTRANTES

ROEDORES

INSECTOS VOLADORES

HONGOS Y BACTERIAS

ANALISIS MICROBIOLOGICO

PRODUCTO ALMACENADO

HORTOFRUTICOLA

CARNICAS

LACTEAS

ENVASES Y EMBALAJES

HOSTELERIA

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Programas de control adaptados a sus requerimientos de calidad

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